Las universidades andaluzas a examen

Las universidades andaluzas a examen

La carrera de las universidades andaluzas por desplegar su presencia en las redes sociales comenzó hace pocos años. La fecha oficial de matriculación para la mayoría de ellas se produjo en 2010, aunque algunas como la Universidad de Jaén se habían apresurado en 2009 y otras como la Universidad de Almería decidieron acceder en convocatorias posteriores.

Desde el primer año, sus principales asignaturas son Facebook y Twitter, las plataformas más populares en nuestro país con cifras cercanas a los 19 y 8 millones de usuarios respectivamente. Superado el miedo inicial, tras acumular algunos miles de seguidores en sus comunidades, hoy las universidades andaluzas aprueban en su mayoría en el uso que dan a estos canales, pues son conscientes de los beneficios que obtienen a nivel de imagen, gestión del talento o difusión del conocimiento, no obstante aún se percibe cierto escepticismo.

El capítulo en el que mejor se defienden las universidades es en el relativo a la difusión de información, generalmente sobre actividades en las que están involucradas, ampliando de esta forma los canales tradicionales y generando mayor valor para sus usuarios. Sin embargo, donde necesitan mejorar, y mucho, es en la interacción. Casi todas suspenden en este apartado por la escasa atención que prestan a su comunidad, el porcentaje de respuesta no supera en la mayoría de los casos el 0,10% en relación con el tamaño de sus comunidades y no es porque los usuarios no tengan dudas o sugerencias. Las universidades deben hablar más de cara a los alumnos y menos hacia la pizarra ya que son muchas las manos levantadas.

UGR, la primera de la clase

Estos años de aprendizaje no parecen haber sido fáciles para ninguna universidad, la divergencia de estrategias entre unas y otras es palpable al extraer estos resultados. La Universidad de Granada es meritoria de la mejor nota, no sólo por tener una comunidad de usuarios que supera los 90.000, muy por encima del resto, sino también por tener una personalidad propia a la hora de participar e involucrarse con los usuarios, de una forma cercana y amena, frente al resto de universidades en las que suele predominar la rigidez y la lejanía.

Cuestión aparte es la valoración hacia los rectores de las universidades, poco se puede decir dado que muchos de ellos ni siquiera hacen uso de estos canales para mantenerse en contacto con la comunidad universitaria. Los índices están muy por debajo en todos los apartados anteriormente analizados: seguidores, respuestas, publicaciones, etc. Únicamente permanece en activo la rectora de la Universidad de Málaga y presidenta de la Conferencia de Rectores de Universidades Españolas, Adelaida de la Calle, cuya actividad es irregular pero constante en las cuestiones que representa. Otros rectores han intentado hacer carrera en las redes sociales aunque con el tiempo y por distintos motivos han acabado abandonándolas, como Manuel Parras, rector de la Universidad de Jaén, cuya cuenta solo permaneció activa durante varias semanas para defender su candidatura a rector.

Las universidades, y aún más los rectores, pueden lograr mejores resultados gracias a las redes sociales, algunas van por buen camino, deben permanecer más cerca de su comunidad para ofrecer lo que realmente demanda, no solo prestar importancia a su reputación, también al valor y conocimiento que generan.

Análisis realizado para el periódico universitario Aula Magna Redes sociales en instituciones ¿opción o necesidad?

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